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Hay que estar muy convencidos de lo que se quiere ser y lo que se quiere hacer, para luego tratar de inculcárselo a los demás. Querer vender una imagen, unas recetas y unas soluciones para ser implementadas en cuerpo ajeno, y no en el propio, es tomar por tonto al receptor del mensaje.

Decía el Consejero Delegado de Santander España en una entrevista radiofónica en pleno confinamiento, que Banco Santander tenía un compromiso con este país y con el empleo. Que tenía que dar ejemplo y ayudar, generando confianza. Y que por todo ello, se había comprometido en no hacer ningún expediente de regulación temporal de empleo (ERTE) que afectase a la plantilla del Banco.

Poco después abundaba la Sra. Presidenta en una cumbre empresarial organizada por la CEOE, que una de las acciones más urgentes para que el país afrontara con éxito la recuperación era priorizar el mantenimiento y la creación de empleo, evitando, con políticas económico-sociales óptimas, la masiva y continua destrucción del mismo habida durante la anterior crisis financiera.

Ambas declaraciones realizadas en un momento en donde los ERTEs COVID estaban al orden del día y con las que el Banco, por boca de sus mayores dirigentes, quería vender a la ciudadanía una falsa imagen de responsabilidad social corporativa.

Unos escasos meses después nos encontramos ante un escenario parecido en donde ese falso discurso ha mutado silenciosamente, ya que ahora no hay declaraciones, de esa supuesta responsabilidad a la total irresponsabilidad social corporativa, que supone el anuncio sin el más mínimo sonrojo de un nuevo proceso de destrucción masiva de empleo, aún no cuantificado, que se acumula a los ya llevados a cabo en años anteriores.

Poco ha cambiado el escenario, a pesar de lo que ahora nos quieran hacer creer a través de sus medios de comunicación y de sus sindicatos amigos, salvo la decisión voluntaria empresarial de recortar 1.000 millones de euros de gasto. Recorte netamente de personal, ya que ilustres como Rafa ‘ONE’ Nadal o patronales como la Liga de Fútbol Profesional o la UEFA, entre otros, seguirán cobrando sus millonarios patrocinios sin merma alguna.

Un recorte que realmente es una inaceptable transferencia directa del bolsillo de la plantilla y de la ciudadanía al bolsillo del accionista, vía pago de dividendos. Un accionariado, no olvidemos, en donde menos de 900 accionistas, de los 4 millones existentes, acumulan el 60% del capital, entre los cuales destacan los grandes fondos buitres. Fondos que no se caracterizan por generar ninguna riqueza, salvo la propia.

Por tanto, desde CGT nos oponemos, tristemente una vez más en solitario, a que la plantilla, mayormente con su empleo y con su salud y el Estado, sufragando en gran parte el coste de los despidos, sean los paganos de una política empresarial de obtención de beneficios y retribuciones al accionista, insostenibles. Una política que pone el beneficio y el enriquecimiento de unos pocos por encima de las personas. Un beneficio que debiera de amoldarse, sin mayores traumas, a los tiempos que vivimos. No es razonable, ni aceptable, ni asumible el pedir siempre esfuerzos únicamente a la parte más débil.

Finalmente, desde CGT exigimos a quienes, con sus declaraciones tratan de sentar cátedra, que si quieren ser mínimamente creíbles ante la plantilla y ante la ciudadanía en general, que dejen de tomarnos el pelo y que verdaderamente prediquen con el ejemplo.



2 respuestas a €R€ en Banco Santander. Predicar con el ejemplo

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