Este verano, añadido al caos habitual que se sufre año tras año, con oficinas infradotadas, cuadrantes de vacaciones imposibles y con la plantilla apenas sin fuerza por el cansancio arrastrado durante todo el año, se está convirtiendo en uno de los veranos más terroríficos para la plantilla de Banco Santander.

Lexatines, orfidales y diazepamnes, como si de caramelos se trataran, invaden las cajoneras de las oficinas para poder soportar el día a día que venimos sufriendo, agravado, más si cabe, durante estos meses estivales.

Multiconferencias, Lyncs, reporte de resultados, reuniones fuera del horario de trabajo y, la última moda, videoconferencias, en las que prima el escarnio público y en donde se vulnera gravemente el derecho a la protección de nuestra imagen. ¿Qué va a ser lo siguiente? ¿Repartir tomates para ser lanzados a quienes cierren los rankings?

La presión comercial está elevándose a temperaturas extremas e insoportables en unos meses en los que la plantilla trabaja a destajo, encargándose de sus funciones y de las de quienes están de vacaciones y/o de baja médica, intentando contratar algún producto para poder calmar los berridos del director o directora de zona de turno y soportando las continuas broncas de los clientes, aquejados por esta situación y por la expulsión de las oficinas hacia los canales digitales: cajeros automáticos, apps, web (Digilosofía se llama).

Y sí a esta situación, le sumamos la integración informática y sus consecuencias, sufrida por quienes proceden de Banco Popular, más, lo más importante, la amenaza y el miedo constante a ser incluidos forzosamente en el último €R€, nos queda un Banco histérico, desquiciado y a la deriva.

Porque no olvidemos que este €R€, también se llevará por delante, muy a su pesar, a unos cuantos jefes de zona y/o a otros mandos intermedios, y claro, no es lo mismo estar dando latigazos a diestro y siniestro, que recibirlos y, tal vez, acabar en la calle. Esa lucha encarnizada por su supervivencia que están librando en su alta esfera, se está llevando por delante, colateralmente la salud de media plantilla. Una, agobiada en la oficina, intentando no cerrar el ranking; otra, estresada en la playa sin disfrutar de sus merecidas vacaciones, pensando que, mientras está ahí, los días pasan y no va a conseguir los objetivos de este trimestre.

Con una plantilla angustiada, temerosa y desbordada, sólo se consiguen errores, bloqueos y bajas médicas, consiguiendo así lo contrario que el banco pretende: bajo rendimiento, malas prácticas bancarias y, en algunas situaciones, un hartazgo tan exacerbado, que hasta el €R€, lejos de verlo como algo malo, lo ves como una salida.

Desde CGT llevamos años denunciando que esta situación estival no cumple con lo establecido en materia de Riesgos Psicosociales, pero parece que Banco Santander sigue sin tomárselo en serio o, simplemente y al contrario de lo que pregona con campaña de marketing “BeHealthy”, le da absolutamente igual la salud de su plantilla.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas circulares
Últimos BiSCH@s
  • BiSCHA EESS 2019
    BiSCHa EESS 2019
Síguenos en las RRSS
Afíliate


Elecciones Sindicales
Enlaces

CGT

Fesibac

Rojo y Negro

Memoria Libertaria

Rojo y Negro TV

In-formación

Libre Pensamiento

Ruesta

Síguenos en Twitter
Síguenos en Facebook
Facebook Pagelike Widget
Categorias
Entradas