Mi querida presidenta:

Hace unos días, mientras esperaba en la cola del despacho del responsable de RRHH que me había citado a las 22 horas para comentarme algo (no podía decirme qué, porque debía ser alto secreto, pobre…) vi en las noticias que habías emprendido un viaje a la lejana Groenlandia con un simpático rubiales para deleite y solaz de los espectadores del programa.

Después de más de 11 horas en la oficina sin apenas comer y sin ver a mi familia por si me llamaba el Zona, y creo que fruto de la clarividencia que te da el no dormir desde junio, recordé aquella peli que se llamaba “Tú a Londres y yo a California”, no era por el contenido más o menos intrascendente del título, no, era por el sonsonete que taladraba mi cabeza… Tú a Groenlandia a luchar contra el cambio climático, que te lo ha traído al pairo mientras no has tenido que lavar tu imagen y yo a hacer cola, para que un señor con corbata roja me diga por tercera vez que el banco no cuenta conmigo… Es decir, que me vaya a la calle con mi hipoteca, mi paro y mi dignidad pisoteada por el trato degradante que durante años he recibido. Eso sí, después de que me visitase el de la corbata el otro día para decirme que me cerraban la oficina pero que (de nuevo alto secreto) solo se lo podían contar a los que estaban más cerca de dios…

Y te veo ahí en internet con tu “soy feminista” floreada y apoyada por tus amigas de los grandes sindicatos que te ayudan a hacer el trabajo sucio, firmando todo lo que les pides y miro hacia abajo y veo mis tobillos hinchados por el peso de mis 8 meses de embarazo y sigo sin ver claro porque se nos trata con esta falta de sentido humano, para que esta empresa gane dinero a costa de lo que sea y que tu puedas soltar la lagrimita viendo como sube el nivel del mar.

Y sigo sin encontrarle sentido al miedo que me infunden todos los días la zona, el comercial y el territorial que, pocas cosas más tienen que hacer que ser los agoreros apocalípticos del mal, recordándome que estamos en un ERE… ¡¡¡como si no lo supiera ya!!! Y de repente me doy cuenta de que esto no me lleva a nada, que están todas las decisiones tomadas hace tiempo y que solo juegan con mi vida y mis sentimientos mientras tú, te haces un selfi con el Calleja ese la mar de sonrientes …oigo que se abre la puerta del despacho y sale un compañero con cara de derrota, cabizbajo y despeinado; escucho mi nombre a las 10 y media de la noche para volverme a decir que no cuentan conmigo… Tú a Groenlandia y yo y otros 3.222 compañeros más a la calle ¿De verdad no había otra forma, con todos los que voluntariamente se quieren ir y a los que tu Banco no deja? Si que te aseguro una cosa…no seré yo quien aumente el share de pantalla para verte cuando se emita el programa y sí aún hay decencia en este país, nadie debería encender la televisión ese día sabiendo la verdad que cuento.

Sin más, un amargo saludo de ésta, aún, empleada a tu servicio a jornada completa

Una respuesta a €R€ en Banco Santander. Tú a Groenlandia y yo…a la calle.

  • Enhorabuena por soltarte con esta gentuza. Ánimo, esta repugnante empresa, no te merece.
    Soy un antiguo empleado del banco popular, que cambió todas sus cuentas, recibos y relación de cualquier tipo, con el banco de los corbatas rojas.
    Ánimo

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