En la nómina de julio, la plantilla con una antigüedad anterior a junio de 2016 y que no cobrase el salario en 14 pagas, ha percibido un abono correspondiente a las 1,25 pagas que el banco todavía nos debía, tras el acuerdo llegado por la comisión interpretativa del infame XXIII Convenio Colectivo de Banca.

Hasta la firma del XXIII Convenio Colectivo de Banca 2015-2018, toda persona que trabajaba tanto en Banco Santander como en Banco Popular, cobraba 15/4 de pagas de beneficios (3,75). Unas pagas que se abonaban, 1 en diciembre y 2,75 en marzo.

El art. 23 del citado y vigente Convenio Colectivo creó un nuevo sistema de participación de beneficios,anulando el anterior, referenciando su cobro a la evolución interanual de la Ratio de Actividad Empresa (RAE) y siendo este no consolidable.

Un nuevo sistema que robó, de golpe y porrazo las 3,75 pagas beneficios existentes hasta la fecha, a toda nueva persona contratada a partir de la entrada en vigor del convenio, devaluándoles de facto, para regocijo de la patronal, un 20% sus salarios.

Más allá de este interesante apunte, la redacción del citado artículo dejaba en el aire el cobro de las 3,75 pagas devengadas en 2016. Desde CGT, considerando que su cobro corría serio peligro y de cara a preparar una posible demanda de conflicto colectivo, interpelamos a la comisión interpretativa del convenio, formada por la AEB y los sindicatos firmantes, para que aclarase la duda.

La comisión interpretativa, más que interpretar el convenio, procedió a reescribirlo, fijando para esas 3,75 pagas pendientes de liquidar un nuevo calendario diferido de cobro. 1 paga se pagaría en diciembre 2016, 0,75 pagas en marzo 2017, 0,75 en marzo 2018 y las restantes 1,25 se irían cobrando a año vencido, prorrateadas en 12 mensualidades. Desde CGT siempre se hemos reclamado la liquidación de esas cantidades. Cantidades recordemos que debieran haber sido abonadas en diciembre de 2016.

A fecha de julio de 2018 y siguiendo el calendario pactado quedaban por liquidar de las 3,75 iniciales, 1,25 pagas. Unas pagas que el Banco ofreció liquidar inmediatamente, a modo de señuelo, para conseguir la firma del acuerdo de apertura de oficinas SMART por la tarde y con ello, facilitar un lavado de cara a los firmantes, dando con ello la impresión de que éstos, y no otros, han conseguido unas pagas de las que éramos acreedores, ya que realmente el banco nos las debía desde hace 2 años.

Por tanto, con el abono en la nómina de julio, bajo el epígrafe “PARTE PROPORC. PARTICI. BEN. XXIICC”, finalmente el Banco ha puesto fin a una de las tantas chapuzas, sumadas a las pérdidas de derechos que llevó aparejada la firma del infame XXIII CCB.

No debemos olvidarnos, y por tanto perseveraremos, de todos aquellos y aquellas, que “gracias” al convenio colectivo vigente no van a cobrar esta cantidad por expreso deseo de los sindicatos firmantes.

Con sindicatos amigos como estos, para que queremos enemigos. Algunos nos acusan de que CGT no firmamos ningún acuerdo. Y efectivamente es verdad, sólo que hay matizar, no firmamos acuerdos que sean lesivos para las plantillas.

Lamentablemente en los últimos tiempos, todos los acuerdos firmados por el sindicalismo cortesano han supuesto pérdidas irreparables para la clase trabajadora y beneficios ingentes para el Banco. Ahí, que nunca nos esperen.

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